La importancia del Congreso es tan grande que podríamos decir en sus manos tiene los cimientos sobre los cuales edificamos nuestra vida. Entonces preguntamos: ¿Elegimos un Congreso mediocre o con dudas morales y nos hundimos aún más o resolvemos bien nuestras decisiones?
Apoyemos al Alcalde Char en esta nueva inversión. Supimos que no había dinero disponible enseguida para iniciar los nuevos Cai, pero el burgomaestre ordenó: “Comencemos, ya veremos de dónde sacamos la plata”.
Faltan los museos por completar los atractivos, que ya avanzan en sus últimas etapas. El Museo Romántico hay que modernizarlo y en ello se avanza, lo mismo el Museo Moderno. Bellas Artes tienen un escenario enorme atractivo y riqueza cultural, ya culminada su restauración.
¿Ahora que la IA entró a formar parte del transcurso vital de las personas en cuanto a entregarles la plataforma para resolver todas las situaciones imaginables, pasará el ser humano a convertirse en un siervo o esclavo absoluto de estas nuevas máquinas líderes de la sabiduría?
Es un camino quizás atractivo para estudiarlo y analizarlo desde otros puntos de vista como los factores políticos que provocan tan alucinantes situaciones. Sí, es bien conocido que el hambre trae el delito, este la impunidad cuando valores distintos se atraviesan, pero en el fondo hay una trágica verdad: sin educación mínima no hay valores y sin estos no existe la fe en el ser superior.
Es determinante una reforma a la justicia y a los códigos que apriete más la justicia, su aplicación y sus procedimientos. El Congreso tendrá tarde o temprano que enfrentar esta calamidad legal.
Era un sistema con sus fallas como todos los que operan de manera oficial, pero atendía el proceso de millones de colombianos necesitados de la atención de este derecho fundamental, ojo: fundamental, como está impreso en la Constitución.
El Congreso de la República podría tener alguna responsabilidad en crear una comisión que estudie la manera de prohibirle a la Presidencia esta clase de esperpentos. Porque a un Presidente hay que no solamente nombrarlo, escogerlo, ser al fin y al cabo el conductor de un país, sino limitarlo para que no devenga en extravagancias caprichosas con intenciones ocultas.
En Colombia democracia institucional amparada por una Constitución política como máxima expresión del mandato público, existe la autoridad y se aplica, pero desafortunadamente en este gobierno nacional infectado de corrupción y sobre todo de totalitarismo gubernamental creado por el ego supremo de un gobernante que se cree enviado de Dios, esta autoridad está aplicándose para premiar el delito.
Habrá por supuesto quienes no opinen lo mismo y nunca faltará el resentido que por el más mínimo detalle voltea el rostro para no ver caras ni realidades. No importa: Allí están los resultados y los hechos, la solidez presupuestal, en obras públicas, de salud, vías, colegios, infraestructura, en direccionamiento hacia objetivos altruistas donde el bienestar público domina la acción.