Rusos y ucranianos, enzarzados en una cruenta guerra desde el 24 de febrero de 2022, no se sientan en la misma mesa de negociaciones desde marzo de ese año.
El presidente ucraniano respondió este sábado a la tregua de 30 horas anunciada por el Kremlin con motivo de la celebración de la Pascua.
La tregua de 2022 permitió a Ucrania exportar de manera segura sus cereales a través de barcos mercantes que cruzaban el estrecho de Bósforo.
Mientras Kiev reclama más presión internacional para que Putin cumpla su palabra, Trump negocia “contratos” para poner fin a la guerra y Europa compra tiempo.
Para el próximo 15 de febrero las partes tenían pactado el intercambio de prisioneros, sin embargo, se vio frenada por señalamientos de incumplimiento de lado y lado.