Lo sucedido en Brasil, tras la movilización violenta de partidarios del expresidente Bolsonaro, ratifica cómo el extremismo trata de desestabilizar democracias. No se trata de un hecho aislado, sino que responde a un peligroso patrón basado en la mentira y la manipulación.
De acuerdo con el pedido, ¿tres diputados son sospechosos por 'publicaciones en redes sociales antes y durante las invasiones', lo que puede tipificar el delito de 'incitación pública al crimen'.
Lula subrayó que América del Sur 'necesita paz' para su 'desarrollo'.
La medida tiene que ver con los actos de vandalismo ocurridos el pasado domingo en Brasilia.
El Sindicato de Periodistas de la capital brasileña contabilizó diez casos en los que los periodistas, de medios brasileños y extranjeros, fueron golpeados, amenazados y robados.