De acuerdo con la oficina del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, el Ejército israelí atacó al jefe del Estado Mayor de Hizbulá, quien supuestamente lideraba “el fortalecimiento y el suministro de armas” a la organización, sin confirmar si lo han asesinado.
La Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha verificado la muerte de 108 civiles en el Líbano, de los que 37 son mujeres y niños. Además, en el sur del país, se han registrado 19 secuestros de civiles por parte de soldados israelíes.
En el bombardeo murieron al menos otras dos personas más, según el Ministerio de Salud Pública del Líbano.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, enfatizó en la cumbre anual de la Liga Árabe que su adversario continúa atacando a pesar de la resolución de altos foros jurídicos internacionales.
Según el Ejército israelí en la ruta del túnel se hallaron explosivos, rifles, misiles antitanque, sistemas de observación y posiciones de ametralladoras dirigidas a puestos de las Fuerzas de Defensa de Israel.