El uruguayo aseguró “sentirse mal por lo ocurrido” y dijo que la derrota en esa final —entre Inter Miami y el Seattle Sounders— supuso “un momento de mucha tensión y frustración”.
El incidente se produjo cuando varios jugadores del Inter Miami y de los Seattle Sounders protagonizaron una pelea en el centro del campo después de que el árbitro pitara el final del encuentro.
Los goles de Osaze De Rosario, en la primera mitad, y de Alex Roldán y Paul Rothrock, en la segunda, castigaron la falta de pegada del Inter Miami en la final.
El equipo del crack argentino venció ayer 3-1 al Orlando City y peleará por el título de la competencia el próximo domingo ante el Seattle Sounders.
El argentino deja el Atlético de Madrid para jugar en el equipo de Messi.