El empresario deportivo, uno de los 42 acusados en el megaescándalo FIFA que ahora colabora con la acusación, era mano derecha de Grondona y conocía todos los bastidores de la Conmebol, gracias a la cual amasó una fortuna.
Se trata de Alejandro Burzaco, un empresario deportivo argentino que fue interrogado por el fiscal Sam Nitze como testigo del gobierno en el juicio a tres exjerarcas del fútbol sudamericano que insisten en su inocencia.
Trujillo, que ya cumplió un mes de cárcel, fue acusado de aceptar y lavar cientos de miles de dólares en sobornos de una empresa en Miami a cambio de la concesión de derechos de televisación y comercialización de partidos.
Chuck Blazer, exsecretario general de Concacaf acusado en el FIFAgate, había sido suspendido de por vida de todas las actividades relacionadas con el fútbol.
El exdirigente deportivo había solicitado ser extraditado a Nicaragua para ser investigado y juzgado allí.