Estados Unidos presiona al Gobierno cubano desde enero pasado para que introduzca reformas profundas en su sistema económico y régimen político, a lo que La Habana se ha negado alegando que esos ámbitos quedan dentro de la soberanía nacional y no son negociables.
El Gobierno ruso señaló que le corresponde a la isla “evaluar qué está sucediendo realmente en este diálogo, si es que puede llamarse diálogo, y no un proceso en el que Washington impone exigencias”.
El ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, explicó que las disposiciones adoptadas buscan contrarrestar los impactos del cerco energético y dar prioridad a servicios considerados “imprescindibles” vinculados con la vida de la población y la economía.
“Lo cubanos necesitan ayuda”, dijo el presidente estadounidense.
En medio de la polémica reciente, el secretario de Estado de EE. UU restó importancia a las tensiones entre el presidente, Donald Trump, y León XIV, y negó que el mandatario haya acusado directamente al pontífice.