Quedan muchas preguntas sin respuestas, para colmo en un ambiente de nuevas desconfianzas que no conviene a un sector tan estratégico como este, donde los actores de la cadena deben ponerse de acuerdo para, como sugiere Latam –y hace bien en abrir el debate- revisar medidas estructurales que garanticen el suministro del combustible de aviación en el mediano y largo plazo y definan sus mecanismos de asignación. Las opciones no tienen discusión: o se importa o se aumenta la capacidad de producción de las refinerías de Cartagena y Barrancabermeja, pero no se puede pretender convertir al turismo en una de las principales fuentes de ingreso del país sin dar un espaldarazo a la industria aérea. Llegar tarde a una crisis, definitivamente no es llegar.
Pese a esto, las autoridades aseguran que varias terminales aéreas, como la de Santa Marta y Valledupar, continúan operando con normalidad.
Cabe recordar que la aerolínea Latam alertó este domingo de la crisis de combustible para aviones que atraviesa Colombia y que ya ha dejado sin carburante a tres aeropuertos del país.
Aerocivil puso en marcha un plan de contingencia para gestionar el consumo de la gasolina para avión debido al déficit en las entregas originado en una falla eléctrica que afectó durante varios días a la Refinería de Cartagena.
La ACP precisó que son 180 bloqueos que han tenido hasta una duración de días que impactaron las plantas de despacho y abastecimiento en Cundinamarca, Santander y Meta.