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La inteligencia artificial sigue avanzando y una de las herramientas que más interés está despertando entre desarrolladores y usuarios avanzados es la propuesta de Anthropic con su modelo Claude. En esta ocasión, vamos a explicarte qué son y cómo funcionan los Artefactos de Claude, una de las funciones únicas y más diferenciadoras de este chat de inteligencia artificial. Con ella, vas a poder crear aplicaciones web en Claude, las cuáles vas a poder ejecutar y utilizar directamente en su web o aplicación.

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Asimismo, la IA de Anthropic se ha consolidado como una de las más destacadas del sector, especialmente en el ámbito de la programación, gracias a herramientas complementarias como Claude Code. Para entender mejor esta característica, primero conviene tener claro qué son exactamente los artefactos y, después, conocer el proceso para crearlos paso a paso.

Los Artefactos de Claude son una funcionalidad que permite que este modelo de inteligencia artificial genere contenido estructurado, como puede ser código, documentos largos e interfaces completas. El resultado te lo mostrará luego en un panel separado, pero dentro de la misma conversación.

Quienes ya hayan utilizado Claude habrán notado que en determinadas ocasiones no responde únicamente con texto, sino que crea directamente una pequeña aplicación funcional. Esto es posible gracias a un sistema interno que le permite producir este tipo de contenidos listos para ejecutarse.

Las posibilidades son amplias. Los artefactos pueden adoptar la forma de páginas web desarrolladas con HTML, CSS y JavaScript, pequeños videojuegos creados con estos mismos lenguajes, componentes interactivos en React, gráficos y visualizaciones de datos, documentos en Markdown, diagramas o incluso imágenes vectoriales.

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Una de las grandes ventajas es que no solo se obtiene el código escrito en la conversación, sino que también se puede poner en marcha al instante. Por ejemplo, si el objetivo es diseñar una aplicación, otras inteligencias artificiales pueden limitarse a generar el código. En cambio, Claude crea un artefacto ejecutable que permite probarlo directamente. Si algo no funciona o se desea modificar algún aspecto, basta con indicárselo a la IA para que realice los ajustes y regenere el resultado.

Este mismo enfoque se aplica a otros formatos compatibles. Si se solicita la redacción de un texto con una estructura concreta —incluyendo títulos, subtítulos y distintos estilos— además del código, el sistema permite acceder al artefacto correspondiente, como un archivo descargable, listo para utilizar.

De esta forma, el usuario no recibe únicamente una respuesta teórica que luego deba transformar por su cuenta, sino un producto final plenamente funcional —o al menos una primera versión operativa— que incluso puede descargarse en su equipo.

Para utilizar esta función, es necesario acceder a la web o aplicación de Claude y dirigirse a la sección Artefactos situada en la barra lateral izquierda.

Allí se despliega un espacio con ejemplos y plantillas prediseñadas. Al seleccionar una, el usuario accede a una pantalla donde puede ver una vista previa o el prompt necesario para generarla, además de opciones de personalización. Es una manera sencilla de familiarizarse con el sistema y experimentar con sus posibilidades.

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Además, dentro del índice también existe una pestaña para consultar los artefactos ya creados, así como un botón para iniciar uno nuevo. Al pulsarlo, se abre un proceso guiado en el que se puede escoger la categoría deseada y avanzar paso a paso en su configuración.

Por ejemplo, al elegir la categoría de juegos, la plataforma solicita detalles sobre el tipo de proyecto que se quiere desarrollar. A partir de ahí, el asistente guía al usuario en la selección del género y otras características clave, aportando el contexto necesario para que la IA pueda generar el resultado con mayor precisión.

Finalmente, este sistema resulta especialmente útil para quienes están dando sus primeros pasos y no tienen claro qué lenguaje emplear o cómo describir con exactitud lo que desean crear. Es, sin duda, una de las formas más accesibles de iniciarse en el uso de artefactos.

No obstante, también es posible optar por un método más directo: redactar un prompt detallado en el que se especifique que se quiere generar un artefacto, indicando el lenguaje, las funciones y las características concretas que debe incluir la aplicación o el contenido solicitado.