Compartir:

Hablar de Valentino Garavani es evocar una de las historias más sólidas y sofisticadas de la moda del siglo XX y XXI.

Fundador de la prestigiosa casa Valentino, el diseñador italiano logró crear un imperio de lujo a través del cual definió una estética reconocible, atemporal e influyente.

Lea aquí: El éxito de ‘El Agente Secreto’: “Brasil redescubre su cine sin ser pastiche de Hollywood”

En este campo son pocos los nombres que han alcanzado la categoría de leyenda como él lo logró, tras vestir a las mujeres más influyentes del mundo del espectáculo y también de la política, redefiniendo así el concepto mismo de elegancia, al combinar la disciplina de la alta costura francesa con la sensualidad exuberante del espíritu italiano.

Su partida el pasado lunes 19 de enero indiscutiblemente deja un vacío enorme entre quienes vistió, pero también en aquellos que alcanzaron a verlo con respeto y reconocerlo como el emperador de la moda que era.

VINCENZO LIVIERI/EFELos homenajes póstumos no han parado, en Roma permaneció durante varios días esta ofrenda floral en la capilla ardiente

Su legado, construido a lo largo de más de cinco décadas, ahora es objeto de estudio, reinterpretación y homenaje. Para comprender su verdadera dimensión, EL HERALDO consultó a expertos del mundo de la moda como la editora Camila Villamil y los periodistas Luz Lancheros y José Ferrer, quienes coincidieron en que Valentino fue un creador de imaginarios.

París y Roma: fusión única

Valentino nació en Italia, pero su visión se moldeó en París. Allí se formó en la Escuela de la Cámara Sindical de la Alta Costura, donde adquirió el rigor técnico del oficio. Dominó el drapeado, la construcción precisa de las prendas y la obsesión por el detalle. Esa educación francesa, sin embargo, nunca anuló sus raíces.

“Lo que logra Valentino es unir la alta moda italiana con el refinamiento y la perfección de la alta costura francesa. A diferencia de muchos diseñadores, consolidó su carrera desde el inicio en París, que es la cuna de la costura”, explica la editora de moda Camila Villamil.

Esa doble pertenencia se convirtió en la base de su lenguaje creativo: “Debo destacar todo el tema de esa opulencia muy refinada que se ve característica en sus diseños, sobre todo en sus vestidos, el uso de elementos decorativos como las plumas, los pétalos, pero también ese juego con las siluetas, con lo que son los plisados o los volúmenes en las faldas o las mangas, Valentino lograba una perfecta combinación entre esa opulencia, ese maximalismo con la elegancia y ese glamour italiano”, agregó Villamil.

El rojo que cambió la historia

Si hay un elemento que inmortalizó el nombre de Valentino fue el color. El Rojo Valentino no fue una casualidad, sino una obsesión estética. Según José Ferrer, el diseñador quedó marcado tras ver a varias mujeres vestidas de rojo en un teatro, percibiéndolas como diosas modernas. Desde entonces, entendió que la elegancia no tenía por qué limitarse al negro o a los tonos neutros.

“Ese rojo intenso, vibrante y poderoso apareció reiteradamente en sus colecciones hasta convertirse en una firma. La prensa lo bautizó y Hollywood lo amplificó en alfombras rojas, consolidándolo como un símbolo de poder femenino. Tanto así, que en su desfile de despedida, en 2007, Valentino cerró con decenas de modelos vestidas completamente de rojo, como un manifiesto final de su identidad creativa”.

Tomada de InstagramLa spermodelo y actriz rusa Natalia Vodiánova con el rojo valentino.

El impacto cultural de Valentino también se explica por las mujeres que vistió. En una época previa a las redes sociales, el diseñador fue referente del jet set internacional.

Luz Lancheros, periodista de moda, destaca cómo figuras como Jacqueline Kennedy, la reina Sofía de España y otras mujeres influyentes lo eligieron para momentos cruciales de sus vidas.

“El vestido de boda de Jacqueline Kennedy con Aristóteles Onassis es uno de los hitos más recordados. Tras ese enlace, Valentino recibió innumerables pedidos del mismo diseño, confirmando su estatus como creador de sueños. Su universo se expandió a zapatos, maquillaje y accesorios, construyendo una narrativa completa de la mujer Valentino, que debe definirse como sofisticada, segura y capaz de dominar colores intensos sin perder elegancia”.

Un legado vivo

A diferencia de otros diseñadores de su generación, Valentino se retiró relativamente joven, en 2007. Sin embargo, nunca se desligó emocionalmente de su marca. “Siempre estuvo presente, aplaudiendo a sus sucesores y cuidando que la esencia se mantuviera”, señala Villamil.

Pese a los cambios de dueños y direcciones creativas, la casa Valentino ha sabido preservar su ADN. Diseñadores como Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli revitalizaron la firma, reinterpretando sus códigos.

Le puede interesar: La carta de Julio Iglesias que salió a la luz horas antes del archivo de la denuncia

Piccioli, en particular, marcó un nuevo hito en 2022 con el color Pink PP, un fucsia explosivo que, al igual que el Rojo Valentino décadas atrás, volvió a posicionar un color como fenómeno global. Ahora se viene un reto enorme, darle continuidad a un legado construido sobre perfección, fantasía y elegancia.