La reforma a la educación se hundió, por una parte, por falta de consenso entre las bancadas y, por otra, por falta de tiempo.
Por falta de consenso debido a que, pese a que pintaba a comienzos del periodo legislativo como una de las reformas del gobierno del presidente Gustavo Petro con mayor simpatía entre los distintos sectores políticos, en el penúltimo debate en la Comisión Primera del Senado empezó a ralentizarse debido a que los independientes y la oposición consideraban que el proyecto afectaba a la educación privada y, a su vez, oficialistas defendían que el énfasis se pusiera en el estímulo estatal a la educación pública.
Sin embargo, de manera casi que inédita en este gobierno, todas las bancadas se pusieron de acuerdo y aprobaron en dicha célula legislativa, en penúltimo debate, una enmienda que parecía acoger propuestas de lado y lado.
Pero a los maestros, a varios oficialistas y al propio Petro no les gustó lo acordado. Entonces, la semana pasada el sindicato de Fecode declaró un paro indefinido hasta que se hundiera la reforma, al considerar que la enmienda privatizaba la educación.
Por ello el acuerdo se rompió en los últimos días y llegaron tres distintas ponencias al último debate de la plenaria del Senado, en medio de los estertores de la actual legislatura, que acaba este jueves.
Así, el presidente del Senado, Iván Name, de la Alianza Verde, anunció el pasado miércoles que no agendaría la polémica reforma a la educación para este jueves.
Con este anuncio la controvertida iniciativa queda oficialmente hundida en su último debate.
El presidente del Congreso dijo que no tiene sentido agendar una reforma que no tiene consenso.
A su vez, los senadores Paloma Valencia, del Centro Democrático; David Luna, de Cambio Radical; Germán Blanco, del Partido Conservador; Juan Carlos García, también del Conservador y Alfredo Deluque, de La U, manifestaron su inconformismo tras la decisión del Gobierno de presentar a la plenaria una ponencia diferente a la acordada por todos los ponentes y todos los partidos y que fue votada por unanimidad en la Comisión Primera.
Los congresistas manifestaron la importancia de 'proteger la libertad de los colombianos de elegir dónde estudiar teniendo en cuenta la calidad de la educación, y también haciendo un llamado a la autonomía universitaria. Aclararon que la ponencia lograda en Comisión Primera busca la calidad de la educación que permita a los colombianos salir de la pobreza'.
Y concluyeron haciendo un llamado a tener una conversación que permita mejorar la educación colombiana, fundamental para el desarrollo socioeconómico del país.
En horas previas, la senadora María José Pizarro, del Pacto Histórico, ponente de la reforma, dijo que 'se hunde este proyecto por decisión de los partidos de oposición”.
En diálogo con el noticiero CM& afirmó que se priorizaron otros proyectos durante el lunes, martes y el miércoles. Y consideró que es necesario que con miras al 20 de julio, cuando arranca otro periodo legislativo, se trabaje en la construcción de un nuevo proyecto.
A principios de junio, la Comisión Primera del Senado aprobó la enmienda que unificaba las ponencias para que la educación superior sea un derecho fundamental en el país.
Pizarro dijo en ese momento que 'este es el pilar inicial de un acuerdo nacional en distintos ámbitos y aspectos. Estamos dando un paso hacia adelante: la educación superior va a ser un derecho fundamental, absolutamente transformador”.
Entre tanto, Blanco puso de presente que 'hace 30 años no se aprobaba una ley estatutaria de educación en Colombia. Con la conciliación que acaba de mostrar esta Comisión, todos los partidos acuerdan la construcción de una enmienda colectiva que es la que se acaba de votar”.
A su turno, Luna expresó: “Le hago un reconocimiento a la ministra sobre sus formas y el fondo, que nos permitió lograr un acuerdo. Todos los partidos pudimos sentarnos a dialogar. Este es un mensaje de esperanza para el país”.
Valencia celebró 'la decisión de la ministra de Educación de consensuar el proyecto de ley estatutaria, dejando espacio para que diferentes visiones de la educación sean incluidas”.
Y el senador liberal Fabio Amín manifestó que 'hoy Colombia recibe un mensaje de esperanza: se puede construir en medio de las diferencias y el consenso de que la educación transforma la vida. Hoy se logra elevarla al derecho fundamental desde la Constitución”.
Pero el acuerdo hizo aguas. Y ante el hundimiento de la reforma, la ministra de Educación, Aurora Vergara, dijo el pasado miércoles que la voluntad del Gobierno es insistir con la iniciativa y abrir escenarios de diálogo con todo el sector educativo.
'Debemos seguir insistiendo en la búsqueda de consensos que nos permitan avanzar en la construcción de una nación donde podamos convivir y construir un futuro juntos. Desde el Gobierno tenemos la voluntad de continuar el proyecto de ley estatutaria con la esperanza de consolidar un gran acuerdo nacional por la educación', dijo la jefa de la cartera educativa.
Agregó que se abrirán los escenarios de diálogo social que sean necesarios 'porque el presente de los niños y el futuro de las nuevas generaciones de colombianos no pueden quedar en puntos suspensivos'.
Manifestó en este sentido que las familias que viven en contextos de mayor vulnerabilidad necesitan una educación de calidad, en condiciones de equidad.
'Esto no da más espera. Colombia requiere nuevas leyes de educación y una inversión estatal suficiente que permita llevar al país la educación universal como estrategia para generar desarrollo sostenible, equidad y paz. El llamado es a todo el sector educativo para darle al país la respuesta que está esperando hace 30 años: la educación no puede seguir siendo un privilegio, debe ser un derecho fundamental', concluyó.
Petro, por su parte, había advertido el pasado martes en sus redes sociales: 'El debate actual en el Senado es si se reconoce el papel central del erario y del Estado en la garantía del derecho universal a la educación, o si el Congreso mantiene la política de las últimas décadas de llevar el dinero público como subsidio a las universidades privadas y dejar que la educación superior no sea un derecho sino un privilegio. Además de haberle quitado a la educación pública más de 300 billones de pesos al quitar el artículo de la Constitución que protegía a la educación pública, y llevar esos recursos a financiar a banqueros en crisis, Pastrana, o a la guerra, Uribe'.
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Y añadió que 'ese tema también fue discusión al interior del Ministerio de Educación y, hay que decirlo, quienes no quieren la educación pública, ganaron, saboteando el proyecto del Gobierno. El ministro de Educación, Gaviria, no solo dejó esfumar los recursos por $1,3 billones para la construcción de sedes de la universidad pública en el 2023 sino, además, no permitió que se trasladara al plan de desarrollo que el FFIE, el fondo que planifica y financia la construcción de infraestructura educativa pública, tuviera como responsabilidad, también, las sedes de universidades públicas. (...) Me equivoque en pensar que al abrir el Gobierno que ganamos a sectores que pertenecían a la coalición llamada del centro encontraríamos más apoyo para el programa electo por el pueblo, llegaron fue a entrabar el programa elegido por el pueblo'.
Entre tanto y tras dos multitudinarias tomas de la Plaza de Bolívar en rechazo de la enmienda sobre la reforma, los maestros de Fecode anunciaron que este jueves, a las 8:30 de la mañana, la Junta Nacional y el Comité Ejecutivo anunciarán su decisión sobre el paro indefinido tras la caída del proyecto de ley estatutaria.
'La privatización de la educación pública no pasará. El magisterio colombiano unido es mucho más fuerte que las ansias de negocios de los políticos', dijo el sindicato en sus redes sociales.
Los miles de maestros llenaron el miércoles la Plaza de Bolívar, al centro de la capital del país, en el marco del paro indefinido.
Los docentes, que habían dicho que no se detendrían hasta que se hundiera la reforma, protagonizaron la segunda jornada de la 'toma a Bogotá'.
Durante la marcha hacia el centro de Bogotá, los manifestantes obligaron a cerrar momentáneamente algunas estaciones de Transmilenio.
“La Plaza de Bolívar de Bogotá a esta hora llena, repleta, con la valentía del magisterio colombiano de todo el país unido en una sola voz en defensa de la educación pública”, indicaron en sus redes sociales.
Los maestros rechazan de la enmienda a la reforma la creación de bonos escolares, ya que advierten que favorece la privatización de la educación; el hecho de que los niveles de transición, jardín y pre-jardín no serán considerados obligatorios por ley, la propuesta de una Superintendencia de Educación; la evaluación de maestros con criterios 'no adecuados'; y la falta de libertad en el currículo, entre otros temas.
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