Ambas, curiosamente adoptadas cada una por una familia judía, celebraron juntas su cumpleaños número 36 el 29 de marzo en Fort Lauderdale (Florida), según la emisora, que publica en su web un reportaje fotográfico del encuentro. Izzy, una hija de Emily, estaba también en la búsqueda de lazos familiares maternos y se había hecho una prueba genética casera para poder encontrarlos. La aplicación encontró que ambas tenían una coincidencia genética de más del 50 %, por lo que podían ser madre e hija. Como Molly no tiene hijos, saber de la existencia de Izzy fue 'algo increíble', según dijo a la emisora. 'Estaba nerviosa por el encuentro pero al mismo tiempo fascinada. Los nervios obedecían a que temía defraudar las expectativas de ella, aunque en el fondo sabía que no iba a ser así', dijo Bushnell. Sinert dijo que fue 'difícil mirarse en el espejo' después de ver a su gemela y que nunca pensó que había tantas coincidencia entre ambas, no solo físicamente, a pesar de haber vivido sin saber una de la otra tanto tiempo.