La crisis de seguridad de los barranquilleros no puede ser moneda de cambio electoral ni otro experimento improvisado de la fallida paz total del Ejecutivo.
Este año la ciudadanía decidirá en las urnas si deja atrás la mentira, excusas e incertidumbre como método para gobernar y apuesta por un país que sea posible.
Esta propuesta de carácter cultural y religiosa es identidad pura, es el punto de encuentro entre lo heredado y lo reinventado.
El nuevo y complejo escenario para la política internacional en las Américas tiene en ascuas a varios países.