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El arbitraje del fútbol profesional colombiano enfrenta una nueva tormenta tras las revelaciones del exjuez internacional Wílmer Barahona, quien afirmó tener en su poder documentos que evidenciarían un presunto entramado de pagos —descritos como “peajes”— para incidir en la designación de árbitros.

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Durante su intervención en el programa Blog Deportivo, de Blu Radio, Barahona explicó que la información surgió a partir de un contacto anónimo que se identificó como árbitro activo y que, por temor a represalias, inicialmente se negó a revelar su identidad.

Según el excolegiado, el denunciante posteriormente accedió a identificarse y entregó soportes financieros que incluirían registros de consignaciones realizadas desde el año pasado.

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El señalamiento más delicado apunta al director de la Comisión Arbitral de la Federación Colombiana de Fútbol, Ímer Machado, a quien —según lo expuesto— se le habrían pagado dichas sumas para influir en los nombramientos arbitrales.

No obstante, Barahona subrayó que los documentos son copias y que su autenticidad deberá ser verificada por las autoridades competentes.

El tema también generó reacción en el entorno arbitral. En el mismo espacio radial, el analista arbitral Jorge Ramírez sostuvo que, de confirmarse la veracidad del material, la Comisión Disciplinaria de la Dimayor debería actuar, al considerar que se trataría de un caso de extrema gravedad.

Por ahora, el caso entra en fase de verificación y podría convertirse en uno de los mayores escándalos recientes del fútbol colombiano si las denuncias logran ser comprobadas.