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Tal como expresó el músico argentino Carlos Buono, hace ya varios años lo visitó en Buenos Aires Heriberto Fiorillo y le expuso su “idea loca” de hacer el Carnaval de las Artes.

Acaba de finalizar con éxito la 5ª versión, y con permiso de Fiori –que es el eje principal del Festival y ha contado con el apoyo de personas y empresas que han creído en él– considero que ya es patrimonio de Barranquilla, del Atlántico y del Caribe.

Desde la noche que nos visitó la Reina del Feeling, la cubana Omara Portuondo, se presentía algo maravilloso; pude compartir con ella junto a su hijo Ariel; es una mujer sencilla y de finos modales, e increíble que a sus 80 años tenga el sabor y esa hermosa voz, como en sus comienzos con el cuarteto las D’Aída, quienes en una gira por el Perú las acompañó Marfil.

La inauguración fue muy alegre y colorida; admirable el pintor Juan Posada, quien plasmó en 3 lienzos grandes y con mucha rapidez las caras del escritor Roberto Burgos, del pintor Alfonso Melo y del cantante Alberto Fernández, que fue voz líder del Trío Bovea y sus vallenatos, con los cantos de Escalona, y que emocionó al público asistente; la entrevista fue muy nostálgica con el periodista Daniel Samper Pizano, y al final les conté que esas leyendas vallenatas sonaron en Europa hace 40 años.

Gocé muchísimo con la legendaria vedette cubana Juana Bacallao, quien a sus 90 años nos demostró que la música y el baile dan vida; estuve a punto de subir a la tarima. Al fin conocí y charlé con Totó La Momposina, me agradó su humildad, ella no se considera una gran artista, que canta lo que siente como lo hacía de jovencita en su casa y en su pueblo; cuando le comenté algunas vivencias me dijo con picardía que “yo había conquistado primero las Europas”; nunca lo he sentido así.

Me impresionó la orquesta Los Heroicos, de Cartagena; igualmente se lucieron Hugo Molinares y sus músicos; las tertulias cautivaron al público de todas las edades, que llenaron el Teatro Amira día y noche. Por motivos de salud no pude asistir a la clausura, pero recordé todo lo que bailé con Cuco Valoy y su orquesta en carnavales pasados, y sentí mucho no admirar y gozar con Totó.

Quedo agradecida con Fiori, su incansable esposa Claudia y todo el equipo de trabajo de la Fundación La Cueva, que fueron muy amables conmigo.

Graciela Gòmez de Rojas