Mujeres alertan por incremento de los feminicidios y la violencia Porque necesitan tener claro lo que vivieron para no mirar atrás. Para llorar y sanar. Para que sus manos, que antes sólo se ocupaban de secarse las mejillas y atajar un golpe, hoy empiecen a tejer el nuevo génesis de sus caminos con finas artesanías, un proceso creativo que cura, las hace felices y les genera ingresos económicos. Morir antes de crecer: Los feminicidios se ensañan con las niñas en Colombia Al principio la idea no les sonaba mucho. Les costaba demasiado. Estaban tan acostumbradas a sentirse inútiles e incapaces que para ellas era totalmente contradictorio producir algo bello de sus manos maltratadas. Para fortuna de ellas, su ímpetu negativo se fue apagando con el pasar de los días y con mucha terapia, autoreconocimiento y pujanza para superar los obstáculos, le dieron color y forma a sus creaciones. Entonces llegaron las vinchas, las sandalias y las manillas, una serie de obras que les ha cambiado la vida. En Atlántico y Bolívar se han esclarecido un 80% los feminicidios: Fiscalía 'Mi corazón está limpio. Ya uno puede mirar a otra persona y ser la persona que uno era antes sin necesidad de aparentar. Hacer estas actividades con mi hija es lo que más me ha gustado mucho porque antes no tenía tiempo para ella por trabajar. Es un vínculo que me llena de mucha felicidad', agregó. Mientras Meryvictoria contaba su historia, un relato inundado por el llanto incesante de la mujer, la sala permanecía en un silencio incómodo y extraño. Todas sus demás compañeras seguían enfocadas en pulir sus artesanías y no despegaban su mirada de la mesa donde trabajan, pero tras cada oración de violencia que revelaba la más joven del grupo, ellas –de alguna manera- se sentían tocadas de nuevo por los horrores que vivieron. Todo indicaba que el taller se convertiría en el muro de las lamentaciones, pero en realidad sucedió todo lo contrario. Tras cada relato, volvieron las risas, los abrazos, las chanzas. El brillo y las ganas de vivir. Tenemos que acabar el feminicidio en esta sociedad: vicepresidenta Ramírez Las mujeres del programa, por más desconocimiento de la creación de artesanías que tengan, aprenden a hacer sus obras en un par de horas. Luego –cuando ya se sienten más expertas- no ahorran esfuerzos y se dedican a generar piezas inéditas que les hacen inflar el pecho. El orgullo y felicidad no para ahí y sus ganas de ‘comerse el mundo’ no tarde en crecer con las ganancias que dejan la venta de sus productos, que son ofrecidos desde 25.000 pesos colombianos en adelante. Medicina Legal emite alerta temprana por feminicidios 'Yo aún no he sanado del todo. Me cuesta mucho superar todo lo que pasé, que eran cosas que ni yo dimensionaba lo mal que estaban, pero ahora estoy mucho mejor y tengo claro que con la ayuda que recibido y las artesanías, tenga ora oportunidad de vivir mucho mejor', aseguró la señora Esmith. Hoy en día, las seis mujeres, que cuentan con medida de protección definitiva, han podido reconstruir sus vidas. Se han reencontrado con ellas mismas y aceptaron que el capítulo más oscuro de sus vidas está marcado por una falsa ilusión, por un amor que no debía soportarlo todo. Pero ahora todo cambió. Saben que el intermedio de sus historias está lleno de sangre, lágrimas y malos ratos, pero el final aún está por escribirse. Falta la mejor parte.