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El pasado domingo 23 de noviembre hizo erupción el volcán Hayli Gubbi, situado en la grieta de Afar en Etiopía, tras cerca de 12.000 años de inactividad.

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Los primeros reportes indicaron que tras la erupción se evidenció contaminación del agua y los pastos del ganado en la zona, además de tos a los habitantes.

“La erupción y la ceniza que cubre la zona han provocado que muchas personas experimenten tos y busquen atención médica”, aseguró a ‘Efe’ por teléfono Abedella Mussa, jefe del Departamento de Salud del distrito de Afdera, en la región de Afar (noreste), cerca de la zona afectada.

“Se han enviado dos equipos médicos a los kebeles (pueblos en idioma amhárico) afectados, como es el caso de Fia y Nemmagubi, para brindar servicios médicos móviles”, añadió el responsable sanitario.

También los animales se vieron afectados y pasaron hambre debido a la erupción, declaró a ‘Efe’ Mohammed Seid, administrador local de Afdera, una zona que acoge cerca de 200.000 cabezas de ganado, según las autoridades.

“Muchos animales en el distrito no pueden beber agua limpia ni pastar porque está todo cubierto de polvo volcánico”, lamentó Mohammed.

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Aunque no se registraron víctimas mortales, la población de las zonas cercanas compartió el miedo que sintió durante la erupción.

“Fue muy aterrador. Las vibraciones y explosiones fueron impactantes, algo que nunca había presenciado en mi vida”, señaló Mohammed Ahmed, un vecino de 32 años de la ciudad de Afdera, capital del distrito homónimo situada a unos 80 kilómetros del volcán.

“Solo podemos rezar por la protección de Alá. ¿Qué más podemos decir?”, aseveró por su lado Fatuma Ali, otra residente de 54 años.

NASAErupción del volcán Hayli Gubbi.

Más optimista se mostró un operador turístico, al considerar que la erupción podría atraer a viajeros a la zona. “La erupción del volcán trae esperanza para el sector”, dijo bajo anonimato.

Según datos satelitales difundidos por el Centro Asesor de Cenizas Volcánicas de Toulouse (VAAC Toulouse, en inglés), la erupción del volcán Hayli Gubbi provocó una emisión de ceniza que alcanzó unos 14 kilómetros de altura.

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El fenómeno, detectado a las 08:30 horas GMT del domingo, fue identificado mediante sensores remotos e imágenes satelitales ante la falta de observación directa por la escasa presencia humana en la zona.

Hacia las 20:00 horas GMT de ese mismo día, el VAAC Toulouse confirmó que la erupción se había detenido, aunque las cenizas residuales seguían flotando sobre Etiopía.

“La naturaleza de esta erupción nos revela información sobre el magma y su dinámica. La reactivación tras un largo periodo de inactividad sugiere que aún no podría haber magma en la profundidad”, explicó Ali Mussa, geólogo de la Universidad de Samara.

Desplazamiento de las cenizas hasta la India

La nube de cenizas se desplazaron en dirección este y noroeste, atravesando el lunes la parte meridional de la península arábiga y avanzando hacia el subcontinente indio, donde provocó la cancelación de más de una decena de vuelos.

A su paso por países como el Yemen y Omán se reportaron caídas de ceniza y un aumento de partículas en suspensión, generando alertas sanitarias y medioambientales.

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Hayli Gubbi está ubicado en la región volcánica del Afar Rift, una zona geológica del este de África donde la corteza terrestre se está separando, generando intensa actividad volcánica y geotérmica, y que se encuentra al sureste del volcán Erta Ale, uno de los más conocidos de la región por su lago de lava permanente.

Hasta el pasado domingo, no existían registros de actividad desde el Holoceno, es decir, en más de 11.700 años, por lo que era considerado un volcán dormido o inactivo.